martes, 17 de febrero de 2015

Haiku de la Noche y el Día. Del dormir.

Una muestra de lo que me ha tenido "embaucada", completamente absorta, estas dos últimas semanas. El descubrimiento de este arte de la poesía japonesa, el haiku, no tanto como lectora, sino como haijin- como se llaman a quienes los escriben-, a pesar de que ha sido un arte practicado mayoritariamente por hombres. 

Se podría decir que es el arte del detalle cotidiano y del desprendimiento. De la observación callada, la realidad ordinaria desenmascara su lado trascendente al propio poeta, que se maravilla ante su existencia. En pocas palabras: se atrapa un momento. En sus rendijas de silencio, entre palabra y palabra, se evoca el misterio. 

En cuanto a la formalidad del haiku, unos optan por seguir su estructura clásica, extremadamente corta: tres versos de métrica 5-7-5 y que sigo en ocasiones. En otras, con el mismo espíritu he tomado otras formas, como me lo ha pedido cada caso. Quién sabe, tal vez contribuya a la evolución de esta. Haiku o no, aquí van.  

La tierra ardiente
bailando con las reses.
Fin del trabajo.


Pintura~ Orka na Ukraine, Leon Wyczółkowski.







Gimen sus rayos,
se despiden llorando.
Adiós, susurra,
Volveré con premura.


Pintura~ Vincent van Gogh.







Ya se oye.
Silencio en la noche.
La mosca vuela,
el agua truena.
Tesoro del que crea.


Pintura~ Paris Montparnasse at night, Nicolas Tarkhoff, 1905.






Lluvia respiro,
frescura en las neuronas.
Luz en la noche.


Pintura~ Paris at night, Charles Courtney Curran, 1889.






Procesión fantasmal
sobre la blanca alfombra.
Pocas luces guían
su camino en la noche.


Pintura~ Frederick Childe Hassam.







Su cabeza
balancea.
Párpados
pesados.
Duermen
al fin.


PinturaThe Sleepers, Jozef Israëls, 1868.

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