Como en el café Guerbois, donde los impresionistas hacían tertulias con artistas de otra índole, hablaré de mis incursiones en el mundo de las artes bajo el prisma de una amante de la belleza, añadiendo mis reflexiones y aforismos como pequeña filósofa y esteta.
Desde que nos explicaran en la carrera el concepto de la catarsis no ha dejado de rondar en mi cabeza. Una vez más, la teoría verbalizaba algo que sabía por experiencia y, al reconocerlo, provocó en mí la satisfacción del hallazgo, del choque mágico entre la sabiduría de la palabra y de la vivencia personal. Por eso, hace unas semanas, al encontrar un libro con este título no dudé en echarle un vistazo (1), Aunque no dijera nada nuevo, abriría una brecha en mi mente recordando aquellas interesantes enseñanzas que el tiempo había empolvado. Cómo no, encontré lo que esperaba: un capítulo dedicado a ella, ¿a quién sino?
La música perfecta para adentrarse en este terreno de la música y la catarsis, de sus orígenes,
es sin duda la de Hans Zimmer compuesta para la obra maestra del cine Interstellar (2014).
En los albores de la civilización occidental, cuando la bonanza económica y política dejó espacio a la mente para el disfrute de la vida, afloraron las corrientes filosóficas, los avances en las ciencias y las obras de arte. En esa era primigenia tuvo lugar la perfecta armonía entre la vida social y la expresión artística, entre la forma y el contenido. Hegel admiraba la felicidad de la grandiosa civilización helenística, del hombre todavía ingenuo y sin mancilla, cuyo final supondría para él la muerte del arte. (2) Y es que la lucidez de muchas de sus observaciones guardan aún vigencia, aunque con ligeros matices.
Las teorías más interesantes desde mi punto de vista, las formularon los pitagóricos (V a. C.) Observaron que el número era el denominador común del cosmos, no ya los cuatro elementos. Frente al caos, éste establecía orden, relacionando las partes con medida y proporción, lo que implicaba estabilidad y por tanto, perfección. Estos principios fundamentaron la Gran teoría de la belleza que dejaron una alargada estela en la historia de la estética. Platón diría: "la fealdad es la carencia de medida". Aunque los cánones de belleza hayan cambiado, todos tienen en común estos principios, añadiendo otras cualidades a lo largo de los siglos, como en el caso de Plotino (III d. C.), las espirituales.
En la misma línea, concibieron un modelo cósmico cerrado- pues la perfección es estática-. Las esferas se movían en órbitas fijas dentro de la esfera de las estrellas fijas. Se encontraban a una distancia de 1- 1/2- 2/3 que lo dotaba de suprema armonía (armotón) y por consiguiente belleza (kalón). Su giro continuo producía música: era el acorde do-sol-do, de intervalos armónicamente estables y conclusivos: 5ª y 8ª- ¡era la música del universo!-. El hombre no era consciente de este sonido omnipresente, pero su alma vibraba al reconocerla en el tañido de un instrumento. Platón atribuye la causa de este placer a que recordaba el Mundo de las Ideas, del que había sido arrojado: la llamada reminiscencia. ¿No es esto, metafóricamente, lo que realmente ocurre al escuchar música?
<<Los sonidos despiertan un eco en el alma y vibran al unísono con él. Como en el caso de dos liras que están cerca: cuando tañemos las cuerdas de una, responde la otra.>> (3) El autor del libro explica algo interesantísimo y que podría ser el fundamento de la catarsis: la estructura del oído. Tenemos unas fibras en la membrana de la cóclea que forman una especie de arpa: según qué tono captan, oscilan unas fibras u otras, igual que un instrumento. Después transmite unas señales a los receptores sensoriales, cuya distancia entre sí corresponde-¡sorprendentemente!- con una escala cromática, ordenados en series de armónicos. Esto ha dado lugar a una hipótesis interesantísima, según la cual existiría un único universo musical platónico, común a los animales y a los hombres, lo cual estaría en consonancia con las teorías pitagóricas de la música de las esferas.
En la Antigua Grecia, las artes no tenían la consideración actual quasi-sagradas sino eran lo más parecido a un oficio. Se denominaban tekné, haciendo referencia a la técnica que había que ejecutar para obtener un buen y bello resultado. Pero la música era de otra especie, un regalo de los dioses, lo que la convertía en el único verdadero arte (4). El músico estaba dotado de una sensibilidad especial para captar la música de las esferas y luego transcribirlas. Su papel era el de un mero instrumento que, enajenado, copiada bajo el dictado de las musas. ¿No es esa una bella explicación de la inspiración? (5)
Los pitagóricos creían que el alma estaba encerrada en el cuerpo y lo único que podía liberarla era la música. El hombre, en contacto con ella reconocía la armonía de las esferas y su alma salía del cuerpo para bailar. Si la medicina purificaba los cuerpos, la música purificaba el alma. Las concomitancias entre la medicina y el arte se remontan a sus orígenes. En la Grecia prehipocrática, los antecesores de los médicos eran conocidos como purificadores- kathartai- y tenían la misma consideración que los magos. Según la creencia popular, las enfermedades eran castigos de los dioses por los pecados y su tarea consistía en descubrir cómo limpiarlos. Mandaban hacer sacrificios y después celebraban ceremonias de purificación en el templo de Asclepio, en donde el componente teatral era importante. No sólo esto lo pone en relación con el arte (6), sino el propio término. Por tanto, en sus remotos inicios, la catarsis estaba en una esfera muy difusa entre la medicina, la magia y el arte. ¿No intuyeron con razón que tenían muchas cosas en común?
Descubrieron en la música un poder psicagógico- conductor del alma- pero no todas las melodías tenían un efecto benéfico. La estética era una cuestión ética: la belleza estaba ligada al bien (7), por lo que su contemplación embellecería el espíritu, mientras que la de la fealdad llevaría a hacer el mal. Esto desembocó en la doctrina del ethos, una teoría estética y ética a la vez. Clasificaron cada una de sus escalas- los llamados modos griegos- en función de si producía un buen o mal ethos- conducta-. Conscientes de su poder, el Estado controlaba qué música debía escucharse y cuál no, constituyendo un pilar fundamental de su educación (8).
Una cuestión interesante para comprender el alcance del término catarsis es conocer su etimología.Se usaba incluso previamente a Pitágoras, a quien se le atribuye y Aristóteles lo empleó en su Poética para hablar de los efectos de la tragedia ática: <<(...) y que mediante temor y compasión lleva a cabo la purgación de tales efectos.>> (9)Dejó la duda de a qué se refería con esa purgación. ¿Tomaba el término de la medicina, katharsis peri to soma (purgatio en latín), o de la religión, katharsis peri to psyche (purificatioen latín)? Es decir, ¿se refería a la purgación de la mente de malos sentimientos, o a su purificación? Actualmente se piensa que debía de tener en mente el término médico (purgatio), puesto que tendría más familiaridad con dichas fuentes que con las religiosas.
Por otra parte, si desmenuzamos la palabra y analizamos el vocablo Ka encontramos que puede que encierre algo mucho más profundo e insondable. En el Antiguo Egipto, Ka tenía un significado difícil de captar: lo relacionaban con el poder que sostiene la vida, la fuerza creativa o el alma; en la cultura hindú, era el padre de los dioses, el elemento que daba vida (10). Según mi parecer, esto coincidiría con la simbología que tenía para los pitagóricos el número uno: la esencia primigenia del mundo. Su desdoblamiento daría lugar al origen del cosmos y sus dualidades (masculino- femenino, bondad- maldad, luz- sombra). Por tanto, ¿no explicará la catarsis el regreso del yo a la esencia primigenia, al lugar de donde proviene el alma, al Mundo de las Ideas? "¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino?" (11) ¿Acaso no volamos a un lugar más allá de las galaxias, tan lejos pero tan cerca? ¿No se recompone nuestra alma en pedazos y nos reencontramos a nosotros mismos cuando la escuchamos a ella, la música? Tal vez sea el lenguaje que une el ser imperfecto con el Ser, el microcosmos con el macrocosmos, como un ejemplo real de agujero de gusano.
A modo de epílogo comparto un hallazgo fortuito que viene al pelo a este post. Se trata de un video con grabaciones de la NASA nada menos que con los ¡sonidos de los planetas!(12) No estaban nada lejos los pitagóricos. Es muy sobrecogedor.
Notas
Todas las fotografías son de la NASA. (1) SZCZEKLIK, Andrzej, Catarsis. Acantilado, Barcelona, 2010.
(2) Comentado en el post, A propósito de Tchaikovski y Wagner.
(3) TATARKIEWICZ, W., Historia de las ideas estéticas, p. 147.
(4) Aristóteles añade después la poesía en esta categoría superior, al ser también dictada por las musas.
(5) Sobre la inspiración en Tchaikovski: La sabiduría de Tchaikovski sobre la inspiración musical.
(6) op. cit., p. 106.
(7) Santo Tomás en el siglo XIII sistematiza los trascendentales del ser: el ser es unum, bonum, bellum y verum.
(8) Como había comentado en la conclusión del post Tolstoi & la música.
(9) op. cit., p. 111.
(10) op. cit., p. 109.
(11) Lc 24:32
(12) Leer más en las fuentes: http://www.taringa.net/post/info/18212436/Estos-son-los-sonidos-del-espacio-grabados-por-la-NASA.html y http://www.am.com.mx/leon/tecnologia/nasa-graba-misteriosos-sonidos-en-el-espacio-200162.html
Tras un letargo en el blog debido a un jugoso proyecto que me tiene embebida, emerjo del silencio. Y lo hago de la mano de un genio recientemente descubierto de la mano de una polaroid que me causó una honda impresión. Andréi Tarkovski (Moscú, 1932 - París, 1986), más conocido como director del séptimo arte, de la que sólo pudo realizar siete filmes debido a su azares con la política comunista de su país. Pero, no voy a hablar de sus filmes, de los que todavía me ha faltado tiempo para ver. Y, en realidad, poco me atrevo a decir sobre el que tan recientemente he "conocido". Son sus polaroids, el cebo por el que me atrapó este genio, al que, probablemente, de otra forma, habría tardado años en fijarme.
Relacionar entre sí las artes para comprender con mayor intensidad la vida es uno de mis ideales y, en esa línea, creo que, al combinarlas de manera adecuada- cuando tienen un espíritu similar- se potencian sus efectos catárticos. Y así, igual que las ostras van bien con el vino blanco y no con el tinto, para Tarkovski va bien, estupendamente, Philipe Glass de fondo. La nostalgia de ambos produce una sinergia sublime. (Pongo dos obras que me encantan: Truman sleeps yConcierto de Tirol para piano y violín, II movimiento..)
Esta es una de mis preferidas. Recuerda a los bodegones flamencos y realmente parece un cuadro por la precisión algo desdibujada. La luz y el encuadre son sencillamente bellísimos, produciendo un contraste simétrico entre el triángulo izquierdo oscuro y el derecho, iluminado. Juega asimismo con el trasluz de diversos objetos.
Salieron a la luz hace casi diez años en el libro Instant light (Giovanni Chiaramonte editor, 2006), que recogía una selección tomadas entre 1979 y 1984 en Rusia e Italia. Posteriormente, se digitalizó la obra completa en un blog ruso y ya circulan por la red. En la introducción del libro explica el guionista de cine Tonino Guerra : "Tarkovski pensó mucho sobre el paso del tiempo y quería conseguir una sóla cosa: pararlo, incluso con las instantáneas de la Polaroid. La melancolía de ver las cosas por última vez es el mayor misterio y la esencia poética que estas imágenes nos dejan. Es como si Andrei quisiera transmitir rápido a los demás su propio disfrute. Y ellos se sienten como en una cariñosa despedida."
Esta se sale un poco de las "series" que hace y es especial por su carácter sombrío, ya cayendo la tarde.Están presentes la simetría y el juego con el reflejo del agua, también simétrico.
Cuando alguien contempla las instantáneas del artista ruso le dejan una gran sensación de nostalgia y melancolía. Las imágenes, cargadas de espiritualidad, son una ventana abierta hacia el misterio. Las realidades más cotidianas se convierten en escenarios mágicos gracias a la iluminación, a veces inquietante y fantasmagórica, tamizada por niebla o telas; los contornos difuminados como de ensueño; el colorido siempre suave y dulce, de tonos pastel y los encuadres simétricos bellísimos.
No sólo presentan la realidad desnuda sino que desprenden una gran carga emocional y psicológica. En ellas es patente su deseo de retener un instante- tal vez un detalle hogareño bajo la luz de una hora determinada- reflejando una visión trágica del tempus fugit (el tiempo es fugaz).Además de la naturaleza, siempre envuelta en niebla con escasos elementos, aparecen los temas que le obsesionan y que aparecen en sus películas, como: el hogar, la infancia y los recuerdos.
Tiene un libro muy interesante donde vuelcasu pensamiento acerca de la teoría del cine y del arte:Esculpir en el tiempo. (1) Lo he tenido entre mis manos estos días y he disfrutado de la espiritualidad tan grande que rezuma. Se tomó su arte con humildad, pero como algo sagrado, como debería tomárselo todo artista. Buscaba que reluciera la verdad y nada más que ella en su obra. De ahí la teoría que desarrolló, que da nombre al libro. El cineasta esculpe en un bloque de tiempo hasta dejar al descubierto la imagen cinematográfica. Un paralelismo conceptual estrechamente ligado a Miguel Ángel.
Ese compromiso de Tarkovski con la verdad en su obra- sacrificio del artista, como explicará en su libro- queda reflejado en estas palabras: "La entonación de lo inconfundible y único domina todos los momentos de la vida. Una e inconfundible es la vida que el artista intenta recoger y configurar siempre de nuevo, con la esperanza frustrada, una y otra vez, de dar conla imagen inagotable de la verdad de la vida humana".
"La belleza radica en la verdad de la vida, cuando ésta es recogida de nuevo por el artista y configurada con sinceridad plena.La imagen artística es siempre un símbolo, que sustituye (...) lo mayor por lo menor". (2) "La idea de lo infinito no se puede expresar con palabras (...), pero el arte proporciona esa posibilidad, hace que lo infinito sea perceptible." (3)
Se puede explicar el aspecto difuminado omnipresente en sus polaroids con un fragmento en donde Tarkovski reflexiona sobre la manera en que queda grabado en la memoria un acontecimiento que nos haya impactado. "Como algo amorfo, en flujo, carente aún de esqueleto, de esquema, tan sólo el acontecimiento central de ese día ha quedado solidificado en una concreción documental, en una idea precisa y en una forma determinada. Y sobre el trasfondo de todo el día, aquel acontecimiento es como un árbol entre la niebla."(4) (Un ejemplo claro, las dos imágenes siguientes.)
"El arte surge y se desarrolla allí donde hay ese ansia eterna, incansable, de lo espiritual".(5) "Los artistas existen porque el mundo no es perfecto. Si fuese perfecto, el arte sería totalmente inútil, pues el hombre ya no buscaría armonía, sino que viviría en ella." (6)
Estas son sólo sus obras "menores", en las que algunos han querido ver errores, pero yo sólo veo creación, rompiendo las barreras de la técnica para mostrar la belleza del mundo. Y todavía falta su obra cinematográfica. "¿Qué es arte?" Preguntó Tarkovski. "Como una declaración de amor: la conciencia de nuestra dependencia mutua. Una confesión. Un acto inconsciente que, sin embargo, refleja el verdadero significado de la vida- amor y sacrificio-."
Notas
(1) TARKOVSKI, Andrei, Esculpir en el tiempo, Ediciones Rialp, Madrid, 2005. He reordenado algunas frases para darle coherencia al discurso.
(2) Op., cit., p. 127-128.
(3) Op., cit., p. 62
(4) Op., cit., p. 42.
(5) Op., cit., p. 61-62.
(6) Documental Andrei Tarkovski: un poeta en el cine.
Las últimas citas provienen de fuentes de internet, probablemente, procedentes del mismo libro.